lunes, 26 de enero de 2015

Así se escribe la historia

Imagina que una empresa lucha contra otras para ganar más. ¿Te preocuparía? A mí no, si no soy la otra empresa.

Ahora imagina que una empresa, además de luchar, produce una molestia leve a muchos ciudadanos. ¿Te preocuparía? A mí tampoco, porque la vida tiene muchas cosas mejorables o levemente molestas.

¿Y si esa empresa produjese daño grave a bastantes personas? Pues ahí sí me preocuparía, aunque posiblemente, al revisar la situación y ver que no tiene fácil solución, tras la preocupación decidiría regresar mentalmente a ocuparme de mis asuntos.

Y sin embargo, ahora hay algo que me preocupa mucho. Y he decidido ocuparme, porque además creo que tiene una fácil solución, como verás al final de esta entrada. Una serie de empresas están buscando ganar más a costa de retrasar en la población mundial el abandono generalizado de un producto que mata, por sí solo, a más personas que ningún otro en el mundo. Seis millones de personas al año, según la OMS. Ese producto es el tabaco. ¿Y esas empresas? Veamos.




Llevo un tiempo leyendo un blog, escrito por Michael Siegel (para quien no lo conozca, es uno de los firmantes de la carta a la OMS a favor del cigarrillo electrónico, y no es precisamente un recién llegado: Profesor en el Departamento de Ciencias de la Salud de la Comunidad, en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston. Tiene 25 años de experiencia en el campo de la lucha contra el tabaco. Previamente, pasó dos años trabajando en la Oficina de Tabaquismo y Salud en el CDC, donde realizó investigaciones sobre el humo de segunda mano y la publicidad de cigarrillos. Ha publicado cerca de 70 artículos relacionados con el tabaco). En este blog he podido ver qué hay detrás de noticias alarmantes contra el vapeo, en un interesante ejercicio de "desentrañar mentiras" que invito a los lectores a visitar. Bueno, a lo que iba. Decía que leo a menudo su blog, llamado The rest of the story (dejo aquí enlace) y hoy me he planteado cuán a menudo la historia se va escribiendo ante nuestros ojos sin que sepamos ver, bajo lo aparente, todo lo que hay detrás.


Un ejemplo: 


9 millones de personas fuman en España

Un millón de ellos prueban el cigarrillo electrónico

De ellos una gran parte se encuentran con las primeras dificultades técnicas (líquidos que desbordan, baterías que se acaban, atomizadores que ya no sueltan tanto vapor como al principio...)

Entonces se preguntan ¿merece la pena este esfuerzo?, y de repente alguien les dice que ha leído en prensa que el cigarrillo electrónico es igual de malo que el tabaco, otro le dice que en el telediario ha salido no sé qué de una neumonía, otro se mofa señalando un reportaje de La Sexta en el que avisa de los peligros de los cigarrillos electrónicos...

...y entonces nuestro fumador desalentado piensa "bah, total, para qué tanto esfuerzo" y vuelve a fumar

desinformacion
(imágen tomada del blog Vapor y Ciencia)

Otro ejemplo: 

Unos pocos médicos comunicadores siembran la alarma con titulares efectistas del tipo "encuentran anticongelante en los cigarrillos electrónicos" o "primer caso de neumonía lipoidea por cigarrillos electrónicos"

otra serie de portales sanitarios o doctores que jamás habían oído hablar de los cigarrillos electrónicos pretenden informar de manera actualizada sobre dicho producto, y al hacer una búsqueda en Internet se encuentran con las anteriores advertencias 

deciden por tanto reproducirlas y acaban concluyendo, con un aparente espíritu de término medio:  "bueno, parece que el cigarrillo electrónico no es tan malo como fumar, pero de momento no hay suficientes estudios, y parece que causa algunos daños, así que aún no podemos recomendarlo", y se quedan tranquilos, como quien acaba decidiendo que la tierra no es ni plana ni esférica: decimos que tiene forma de balón de rugby, y todos contentos. Ejemplo: la OMS, con su refrito de tópicos antivapeo que va a costar millones de vidas (no se conforman con los millones de euros que costó su torpe alarmismo en torno a la gripe A).





Otro


Amparados en la detección de trazas de sustancias en una concentración muy inferior a la del aire que normalmente respiramos o con los productos con los que normalmente estamos en contacto, una serie de lobbistas convencen a políticos demasiado ocupados para contrastar las fuentes de que "por el bien de la salud de la población" ha de limitarse el uso de los cigarrillos electrónicos en una serie de espacios públicos

Con ello, millones de fumadores que podrían ver (y desear) el ejemplo de que vapear es preferible a fumar dejan de verlo ante sus ojos y...

...los vapeadores pasan a ser proscritos, por un efecto psicológico bien conocido que equipara restricción legal con peligrosidad



Otro

Amparados en criterios arbitrarios directamente falsos (como el nivel de toxicidad de la nicotina, que a día de hoy se sabe que es 20 veces superior a lo que se puede encontrar en algunas webs) otra serie de lobbistas convence a políticos de que "por el bien de la salud poblacional" se aplique a los cigarrillos electrónicos una serie de medidas de seguridad tan exhaustivas que disuaden a cualquier emprendedor de lanzarse al comercio de estos productos. Asimismo, disuade a los diseñadores de aparatos de cigarrillos electrónicos de lanzarse a innovar ya que aspectos que mejora la calidad de la experiencia de vapeo, (como son el voltaje variable, o los aromas de los líquidos, o las concentraciones de nicotina realmente saciantes) son prohibidos en la letra pequeña de las normas políticas. 

De hecho la jugada es de una astucia destacable, ya que sin prohibir de frente los cigarrillos electrónicos (por el escándalo en la opinión pública que supondría tal desproporción) las pequeñas restricciones en cuanto a tamaños y características suponen en la práctica la prohibición del 95 por ciento de los productos dejando únicamente libertad en el mercado a aquellos productos poco eficaces y fáciles de producir en masa por parte de empresas tabaqueras o farmacéuticas qué no tienen las herramientas necesarias para diseñar productos de tecnología compleja. Lo explica mejor que yo Carmen, en un blog de obligada lectura: Vapor y ciencia , o el blog ecigarette politics








En fin. Estas, y otras "historias" que se han ido escribiendo, son como poner una piedrecita pequeña en una vía férrea: aparentemente, la piedra es mucho más pequeña que el tren, y sin embargo logra que éste descarrile. 


Pues bien: el círculo vicioso anteriormente señalado ha conseguido que de hecho ya hayan cerrado el 95 por ciento de las tiendas de cigarrillo electrónico en España y que al teñirse el cigarrillo electrónico de una sombra de sospecha, o de polémica, o de incertidumbre, ese "pequeño empujón" de determinación que hace falta para salir de lo fácil (encender un cigarro y punto), no se esté dando por parte de millones de fumadores. Sin embargo, el resultado final es claramente ventajoso (no produce cáncer, ni enfermedad pulmonar ni enfermedad cardiovascular). Entonces: ¿por qué muchos fumadores no “dan el salto”?


Pondré un ejemplo de química orgánica:

La energía de activación en química y biología es la energía mínima que necesita un sistema antes de poder iniciar un determinado proceso. La energía de activación suele utilizarse para denominar la energía mínima necesaria para que se produzca una reacción química dada. 



Esa energía de activación sería en este caso la motivación producida por saber que ganamos con el cambio. La prensa y el lobby farmacéutico-médico antivap, con razones y medios económicos poderosos,  se han encargado de eliminar esa motivación, apoyados por cuatro factores:

1 Frente a un producto nuevo, la importancia de la opinión del “experto” es máxima, porque el consumidor no tiene experiencia propia con qué comparar.

2 Decir una tontería es fácil y rápido, pero rebatirla necesita tiempo, espacio y un mínimo de conocimiento. Por lo tanto, decir idioteces está termodinámicamente favorecido, porque se ahorra energía. (Dejo aquí un enlace a un hilo titulado "No paran de desinformar"con más de mil entradas, recopilando noticias alarmistas, y donde se puede comprobar cómo para cada una hay decenas de contraargumentos. Disculpad si a veces los comentaristas se expresan con dureza, pero es que la "campaña" de mentiras ha sido exasperante).

3 Las malas noticias sobre algo tienen más peso psicológico que las buenas. “Calumnia, que algo queda”, dice el sabio refrán.


4 Vapear es meter algo en la intimidad de nuestros pulmones. Ya los antiguos veían en el aliento la máxima expresión del alma. Inconscientemente, sentimos algo de rechazo a inhalar “algo desconocido”.






Si arrojamos una cerilla al suelo de un bosque es posible que no logremos producir una llama duradera.






Si arrojamos dos, quizá tampoco. Ni tres, ni cuatro, ni cinco...







y sin embargo hay un número "n" a partir del cual el tamaño de la llama inicial es suficiente como para iniciar un verdadero incendio.






 Nos pueden parecer "inocentes", e incluso "prudentes" las advertencias en torno a peligros (insignificantes, pero muy aireados) que se han repetido hasta la saciedad por parte de organizaciones médicas y portales de salud financiados por laboratorios farmacéuticos. Nuevamente, lo explica mejor que yo Carmen, en el blog  Vapor y ciencia 


Sin embargo quiero hacer notar que la repetición de dichos avisos ha tenido como efecto esperable en la opinión pública la generación de una de esas dinámicas autoalimentadas, en dirección a la reducción rápida del uso, la popularidad y la confianza alrededor de los cigarrillos electrónicos, lo cual, no nos engañemos, ha vuelto a dejar el terreno despejado al tabaco puro y duro, y a los tratamientos farmacológicos poco eficaces.




Desde luego si a los psicópatas se les describe como personas frías, pero extremadamente calculadoras y capaces de diseñar estrategias eficaces sin pararse en consideraciones éticas sobre los daños producidos para lograr un beneficio personal, permítaseme que a veces piense que detrás del hundimiento de los cigarrillos electrónicos ha habido unas cuantas mentalidades psicopáticas, y muchos intereses económicos por encima del interés común.

Y mucha ingenuidad en periodistas y médicos, soplando sobre las cerillas hábilmente arrojadas, sin darse cuenta de que en ese incendio se queman no sólo los esfuerzos de emprendedores que se lanzaron a la aventura del vapeo, sino los pulmones y las arterias de millones de fumadores... 

Un buen ejemplo de esa "ingenuidad" son las palabras del autor del artículo de moda contra el vapeo (el del formaldehído, bien desactiado por Konstantinos Farsalinos, visita el blog vapor y ciencia si quieres ampliar información). Pues bien. 

Traduzco aquí una noticia publicada en el New York times (enlace al original, aquí) firmada por el columnista de opinión Joe Nocera a propósito de dicho estudio, tras contar cómo se ha difundido por todo el mundo la "noticia" de que vapear es diez veces más cancerígeno que fumar.

"De hecho, el estudio transmite realmente una buena noticia. Cuando se utiliza con la tensión normal, vapear ¡no produce formaldehído! (...) Pero dada la forma en que los autores de Portland State caracterizan su investigación, no es ninguna sorpresa que los redactores de titulares llevaran un mensaje diferente.

Cuando hablé con David Peyton, uno de los autores del estudio, insistió en que el estudio se había caracterizado erróneamente. Todo lo que estaba destinado a hacer, dijo, fue comparar los niveles de formaldehído en los cigarrillos electrónicos frente a los cigarrillos. "Es extremadamente frustrante para mí que estamos siendo asociados con decir que los cigarrillos electrónicos son más peligrosos que los cigarrillos", añadió. (...)


Cuando le leí el tweet del New England Journal of Medicine ("Los autores proyectan mayor riesgo de cáncer que fumar") - sonaba horrorizado. "No vi el tweet," dijo. "Lo lamento. Esa no es mi opinión ".





Ahora bien: podemos invertir el círculo vicioso y crear un círculo virtuoso, en el que se recupere ante la opinión pública la evidencia cognitiva y emocional de que vapear es infinitamente mejor que fumar y no tiene riesgo específico presumible más allá del riesgo inherente de vivir, pasear, respirar, etcétera. (Dejo aquí un enlace a los principales estudios que avalan esto). Podemos recuperar la noción colectiva de sentido común y proporcionalidad ante los riesgos, sin confundir "gatos" con "tigres", y que la imagen de personas inhalando vapor se haga cada vez más popular, desplazando a la que tan frecuentemente vemos a nuestro alrededor: personas que fuman.


Para ello,  valorando cuánto coste en años de vida no ahorrados está teniendo esta "historia mal escrita" (dejo aquí enlace a una estimación del enorme impacto que tendría cambiar tabaco por vapeo), invito a los profesionales sanitarios (incluídos todos aquellos neumólogos que disientan de la lamentable "postura oficial" de sus colegas) a unirse al manifiesto MOVE


Y a los profesionales de la comunicación, a investigar quién ha estado detrás de esas cerillas arrojadas a la opinión pública para asustarles contra el cigarrillo electrónico. Como pista, dejo aquí enlace a una entrada que escribí sobre la desinformación en torno al vapeo, y una serie de artículos en torno al principal promotor mundial de los ataques científicos el cigarrillo electrónico:
el profesor Stanton Glantz (aclaro, profesor de ingeniería, ni siquiera médico)  (aquí, por ejemplo, donde se señala como fue uno de los beneficiarios de 53 MILLONES DE DÓLARES que daba la FDA para "investigar" sobre el tabaco), y aquí y aquí otros en los que abundan en la historia de este curioso personaje (que ha recibido personalmente 6,61 millones de dólares del instituto nacional sobre el Cáncer, NCI, ligado a la FDA y a la industria farmacéutica, como puedes ver aquí. Pues bien: precisamente este individuo encabezó una carta dirigida a la OMS en respuesta a la que genuinamente firmamos 53 médicos sinceramente comprometidos con la salud pública y escandalizados ante la muerte anunciada del vapeo por la puerta de atrás. La réplica a dicha réplica, en la que señalábamos los errores científicos (por no hablar de los éticos) de Glantz, apenas tuvo trascendencia en los medios, pero puedes verla en esta entrada.

Y a cualquiera que quiera leer lo que de verdad ocurre en el mundo del vapeo y sus usuarios, que se pase por los foros de vapeando.com, o los del mono vapeador y descubra, como diría Silvio, que los hombres sin "historia" SON LA HISTORIA.

Y TÚ, LECTOR, ¿TE ANIMAS A SEGUIR ESCRIBIENDO ESTA HISTORIA?

PUES DIFÚNDELA, Y ACTUEMOS......

4 comentarios:

  1. Buenas,llevo vapeando 10 meses y 8 sin fumar.Mi salud ha mejorado notablemente,no mas toses,mejora de la capacidad pulmonar,mejor gusto y apetito,mejora considerable del sueño etc.Si no fuera por este sistema no creo que hubiese podido dejar el tabaco,y se bien de lo que hablo,no en vano he trabajado unos años en la industria tabaquera.Que ocurre aquí?? Pues que como no somos mas que números,es mejor que enfermemos,y por ulpa del tabaco paguemos de nuestro bolsillo las terapias correspondientes para que unos pocos se vuelvan mas ricos de lo que ya lo son,si además nuestra esperanza de vida es menor,va a ser dinero ahorrado por el estado en pensiones.Pero ocurre que yo no soy un numero!! Sres. médicos tengan la valentía de tener una mente abierta

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  2. Pues ahí va la mía. En realidad, yo ya hice mi propio análisis beneficio-riesgo "personal" hace unos seis años.

    En aquella época yo llevaba quince años fumando unos 30 cigarrillos día, y había probado varios métodos para dejar de fumar (el libro de Allen Carr, con el que aguanté unos meses, hasta que recaí, la vareniclina, que además de revolverme el estómago no me quitó las ganas de fumar, los "buenos propósitos" con fecha concreta, con la irritabilidad posterior y las frustrantes recaídas...) sin lograr una solución satisfactoria.

    Así que, contra lo que solemos hacer los médicos, decidí "ir al médico", y pregunté por ayudas. Mi doctora de cabecera me mandó a un centro en el que, durante dos meses, asistí a unos grupos terapéuticos en el que hacíamos listas de razones para dejar de fumar, recibíamos fotocopias con trucos para los primeros días sin tabaco (cambiar de hábitos, no tomar café, beber mucho líquido...) y se nos ofrecía vareniclina, bupropion o parches de nicotina. Aquello coincidió con una búsqueda por mi parte de información en internet sobre algún "sustitutivo gestual". Soy lector empedernido y quería tener "algo humeante" por lo menos para algunos momentos especiales del día (me remito a las primeras entradas de este blog, en las que señalo la parte, al menos para mí, atractiva del tabaco en su momento, y ahora del vapeo). Encontré una página sobre cigarrillos electrónicos, miré sus ingredientes, y sumé dos y dos: nicotina (como la del parche) más glicerina y propilenglicol (inofensivos, por la información ya entonces disponible) me parecieron suficientemente seguras, y empecé a usarlos, dejando los parches (que habían sido mi opción inicial).

    Durante los meses posteriores, nos fueron haciendo seguimiento (entrevistas y mediciones de CO espirado) en dicho centro: de los trece participantes, doce no habían conseguido dejar el tabaco (y uno había desarrollado claros signos depresivos a los pocos días de un tratamiento farmacológico, sin dejar aún el tabaco), y yo sí. Recuerdo que ya entonces les expliqué a la doctora y a la enfermera encargadas del programa que me estaba yendo muy bien con el vapeo (usaba una minipipa comprada por internet) y les animé a que, igual que había hecho yo, se informasen sobre ese (entonces) nuevo tipo de productos, por si podían servir de ayuda a otras personas. Hablo de 2009.

    Con el tiempo, fui leyendo aquí y allá algunas revisiones sobre el tema (muy buena, por ejemplo, de abril de 2010, la carta abierta a la OCU del creador de vapeando.com) y todo apuntaba a que este modo de inhalar nicotina se iría popularizando.


    Así fue durante 2013 en España, pero para mi sorpresa, cuando a finales de ese año me puse a hacer este blog, la mayor parte de opiniones publicadas al respecto desde el mundo sanitario eran contrarias. Dicen que la mujer del Cesar no sólo ha de ser buena, sino parecerlo, así que cuando animé a un buen amigo a abrir una tienda online (que fracasó, como tantas...) de estos productos "ahora que ya empezaba a existir demanda creciente" me planteé poner por escrito los argumentos que a mí me habían servido para decantarme por estos productos. Y así, cuando alguien le preguntase sobre si eran más seguros que el tabaco, sólo tendría que decirles: "tú échale un vistazo a este blog".

    Y ya ha llovido desde entonces...

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  3. Hola.

    Mi experiencia es la siguiente.

    LLevaba desde los 18 años fumando, ahora voy a cumplir 51 dentro de 2 meses.

    En varias ocasiones he intentado dejar de fumar "por la brava" sin ayuda, sin parches, chicles, etc.. En una ocasión hasta bajé el consumo a 3 ó 4 cigarrillos al día. Pero nada, agua de borrajas, al poco tiempo ya estaba de vuelta al consumo habitual de tabaco.

    En reyes de 2014, mi mujer me regaló dos vapeadores personales, la dije, "para que me regalas a mi esto! si yo no quiero dejar de fumar".

    Fumaba 2 paquetes diarios y los fines de semana más.

    Casi sin querer, y con pocas ganas, comencé a utilizarlos y los complementaba con los cigarrillos habituales, poco a poco me di cuenta que cada vez fumaba menos cigarrillos.

    Y llegó un día en que me dije. Si me fumo un cigarrillo es por cabezonería, por que esto me satisface el "mono" igualmente. Esto pasó en el transcurso de una semana. Sí UNA SEMANA. En mayúsculas.

    Desde ese día no he probado ningún cigarrillo más y estoy muy contento de no haber vuelto a fumar, he ganado en calidad de vida y mi salud lo agradece.

    Ahora llevo ya más de un año sin fumar.

    Por todo esto le doy las gracias a mi mujer.

    Gracias guapa!!!

    Vapi Casti

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  4. post muy informativo Personalmente me encanta este

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