lunes, 17 de febrero de 2014

Las organizaciones médicas tampoco lo saben todo

Ya hice una entrada sobre las limitaciones del conocimiento de los médicos. Ahora quiero traer aquí unos cuantos ejemplos recientes de las limitaciones de conocimiento de los colectivos médicos (OMS, Colegio de Médicos, Sociedades de especialistas...) no con ánimo de desautorizar, sino más bien con la intención de que, como receptores que somos de dicha información, cultivemos un sano espíritu crítico.

Las cosas que afirman dichos colectivos son, en muchos casos, intentos bienintencionados de ofrecer recomendaciones a la población con la mayor información disponible. Pero hay dos grandes problemas. El primero es que a veces, una recomendación con información incompleta acaba siendo equivocada. Y el segundo es que a veces hay conflicto de intereses que justifican afirmaciones intencionadamente falsas. Vamos allá.

El caso de la gripe A: dejo aquí tres enlaces. Uno al sonrojante cartel del colegio de médicos de Madrid en 2009, en el que nos recomendaban no besar ni dar la mano para evitar una "pandemia",



otro a una buena revisión del papel de la OMS en esa histeria colectiva (hecho por el presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa)

y otro a un vídeo ya muy conocido que resume un poco el oscuro mundo de intereses de laboratorios en dicha "pandemia informativa" de la gripe A




Pero no es la única metedura de pata grande. Recientemente nos vamos encontrando con que, por ejemplo, la recomendación de someter a los varones sanos a análisis de PSA sistemáticos ha resultado un experimento fallido (ver enlace) , o que las mamografías, los autoexámenes de mamas, los chequeos anuales de un adulto sano, y un sin fin de "recomendaciones" más no aportan nada, e incluso se traducen en daño para el sujeto sano por culpa de un tratamiento que no necesitaba (dejo aquí el enlace a un artículo muy completo sobre el tema). 

Así pues, recordemos que los argumentos "por autoridad" ya no tienen cabida en un momento histórico en el que, si se quiere afirmar algo, habrá que presentar pruebas, o argumentos coherentes.

Ojalá los colectivos médicos se acerquen más al ciudadano, aprendan del enfermo concreto (fantástica la iniciativa del dr Healy en su web RxISK.org para que los pacientes publiquen los efectos secundarios reales de los fármacos), recuperen el sentido común de la prevención (a veces una recomendación de lavarse las manos salva más vidas que costosos medicamentos), y cultiven la sana autocrítica.











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