jueves, 16 de enero de 2014

Cigarrillos electrónicos: algo más que una moda





Estamos asistiendo en estos últimos meses a la aparición por todas partes de tiendas de cigarrillos electrónicos, noticias relacionadas con este producto, etc. 

Sin embargo, el cigarrillo electrónico no es nuevo: se patentó en China en 2003 y comenzó a comercializarse por todo el mundo alrededor de 2007, llegando a convencer ya hasta a un 15% de los fumadores en países como Italia, Inglaterra o Estados Unidos. Aunque ya existía en nuestro país hace cinco años a través de venta por internet, en el último año ha irrumpido con fuerza en nuestras calles.


En esta era de apariciones fugaces de productos merece la pena diferenciar entre moda y tendencia. Moda es aquel producto que no aporta ninguna ventaja especial más allá de la novedad, por ejemplo un peinado diferente, un color extravagante en la ropa, un complemento, una pulserita, un juguete… Las modas son efímeras, cíclicas, podríamos decir incluso que van por temporadas, guiadas o aprovechadas por empresarios rápidos (la “serie de moda”, la moda de las pulseras magnéticas, la moda actual de las peonzas…) para invitar a los consumidores a renovar sus productos aún utilizables cambiándolos por otros similares pero con alguna diferencia.



Una tendencia, por el contrario, tiene en la novedad solo una de sus características. Lo importante en las tendencias no es que sean nuevas, sino que aportan algo: permiten de una manera más eficaz acercarnos a valores que buscamos. Por ejemplo, el GPS nos ayuda viajar más y con más precisión, ahorrando tiempo, el libro electrónico nos ha permitido acceder a contenidos sin ocupar tanto espacio, el teléfono móvil inteligente nos pone Internet en la palma de la mano y nos ha permitido chatear en tiempo real allá donde estemos, etc... Por eso han marcado tendencia: han venido para quedarse. 




Pues bien: el cigarrillo electrónico permite a los fumadores mantener su hábito pero con más austeridad, respeto a los demás y cuidado de la propia salud, y esos son tres valores que no dependen de modas. Forman parte de nuestro desarrollo social, en esa adquisicion progresiva de madurez que, aunque algunos titulares nos hagan a veces dudarlo, vamos logrando.



Así que no, el cigarrillo electrónico no es “el cacharrito de moda”. Irá a más. Ocupará un espacio creciente con el tiempo (coexistiendo con el cigarrillo tradicional) para aquella parte de fumadores que quiera seguir administrando se nicotina de una manera más limpia, más económica y, sí, mucho más saludable.


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