martes, 17 de diciembre de 2013

¿Y si...?

Decía Maquiavelo que no hay que atribuir a la malicia lo que se pueda atribuir a la estupidez. Tentado estoy de aplicar este sano principio (que nos protege de paranoias y obsesiones en la vida cotidiana) al caso de la legislación que se prepara sobre el cigarrillo electrónico.




Pero creo que por esta vez creeré que sí hay malicia, y no sólo estupidez, en el deseo por parte de la Unión Europea de legislar próximamente en torno al vapeo de una manera descaradamente favorable a los intereses del  lobby de las tabacaleras.

Por eso, curándome  en salud, he imaginado qué ocurrirá cuando próximamente, y si los Twitter bombs no lo remedian, la Unión Europea decida que vapear es lo mismo que tomar un medicamento, o que el vapor de propilenglicol es igual de dañino que el humo del tabaco, o que los cartuchos rellenables tienen más peligro que un niño con una cerilla.

¿Que finalmente regulan el cigarrillo electrónico como un medicamento? Bueno, es poco probable que vayan por ahí los tiros. Creo que hasta los legisladores europeos entienden el absurdo de tener  que comprar un aparato electrónico que viene a ser una pila y una resistencia en farmacias en lugar de en ferreterías y de pagar el propilenglicol fabricado a espuertas desde hace 60 años a precio de néctar. Aunque todo es posible, en cuyo caso le pediré a mi mujer que me haga recetas.

¿Que prohíben los líquidos, los cartuchos recargables y cartomizadores? Bueno, eso es más probable, y hará más difícil al vapeador principiante salir de los cartuchos precargados a precio de paquete por las grandes tabaqueras( tiempo al tiempo). Pero al vapeador mínimamente espabilado, nadie le podrá impedir comprar cartuchos para pluma sospechosamente parecidos a los de un e Roll, o artilugios metálicos para bricolaje sospechosamente parecidos a un atomizador,  o recipientes transparentes con rosca adaptable, para el uso que cada uno le quiera dar, o baterías de 600 mAh “para recargar el móvil”. En fin. Poner puertas al campo.

¿Que finalmente lo regulan como producto el tabaco? Bueno, no pasa nada sustancialmente grave. Le impondrán mayores impuestos que los que tiene actualmente (no olvidemos que ahora como producto de consumo ya paga el 21 por ciento) y el vapeo pasará de costar un euro al día a costar 1,5 ó 2 euros, cosa que seguirá siendo asumible comparada con los 4-4,5 euros de una cajetilla diaria (y no olvidemos que hay personas que consumen 2 o 3 cajetillas el día). Además, en mi caso tengo stock, y soy cliente preferente de e-volut...

¿Prohibición de vapear en los lugares públicos? Sí, pero yo podré seguir fumando electrónico en mi coche, en mi casa, en mi cama… sin quemarme, ni molestar, ni intoxicar a los míos con humazo. Y seguiré pudiendo vapear en mi despacho (no deja olor), en mi trabajo con gente de confianza, en los bares cuando haya poca gente con permiso del camarero, en los taxis avisando al taxista (insisto, no deja olor y es absolutamente inofensivo para el aspirador pasivo)… ¿Quién me va a perseguir por ello? y sobre todo ¿quién se va a dar cuenta?

En todo caso tengo claro que seguiré cuidando de mi salud. Ya sé que idealmente podría no consumir nada de nicotina, ya, y podría hacer una hora de ejercicio al día, y evitar las carnes y la sal, y cambiarme de ciudad, y dejar la polución, y … tantas cosas. Pero bueno, entre una sacralización de la salud con la que no quiero comulgar, y la toma de sustancias claramente tóxicas, me quedo con un sano término medio: ir más o menos cuidándome, pero también ir más o menos disfrutando de las cosas buenas de la vida. Y a mí me gusta la nicotina, me gusta ese aumento de dopamina que me produce cada vez que fumo después de un tiempo de abstinencia, me gusta este carrusel en el que me metí hace 20 años y que viene ser tan agradable como comer con hambre o abrigarse cuando uno tiene frío.

Y en último término no habrá que olvidar el cigarrillo electrónico es un medio, no un fin en sí mismo. Durante estos meses ha ocupado en mi vida más tiempo que el de meramente consumidor, ya que me he puesto a reunir información y escribir este blog, pero la vida sigue y es mucho más variada que este campo.


El cigarrillo electrónico será sólo uno más de esos pequeños placeres que la acompañan y la hacen más dulce.







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