domingo, 22 de diciembre de 2013

Preguntas y respuestas

Sacado de una entrevista que me hizo un periodista hace unos días.



¿Qué le parecen las nuevas regulaciones en torno al cigarrillo electrónico? La prohibición en colegios, hospitales y sobre todo, transporte público?
No “me parecen” sino que son medidas con nula base científica. La evidencia sobre lo inofensivo del vapor de los cigarrillos electrónicos es algo al alcance de cualquiera que busque en internet los más de cincuenta estudios publicados.
Y en cuanto a regular para no dar mal ejemplo por “el gesto”, lo veo bien en niños, que no distinguen entre un cigarro de verdad y uno electrónico. También se prohibieron las chucherías con forma de cigarro, y me parece correcto. Pero en adultos es tan absurdo como prohibir inyectarse insulina en los hospitales para que a alguno no se le despierten ganas de inyectarse heroína.

- Renfe tiene una carta dirigida a sus usuarios en los que da indicaciones sobre el uso de los vapeadores, sin censurar su uso? ¿Qué le parece?
Un ejemplo de sensatez, y del rigor basado en hechos al hablar de una nueva forma de inhalar nicotina que no es equiparable ni para el usuario ni para su entorno al uso tradicional del tabaco. Algunos médicos deberían leerla antes de opinar dando pie a titulares alarmistas.

- ¿Acabarán prohibiéndose en bares? ¿Qué le parecería esta posibilidad?
Creo que se prohibirá durante un tiempo, mientras se siga intentando legislar un hábito nuevo, el vapeo, con leyes pensadas para un hábito viejo, fumar tabaco. Con el tiempo, cada uno tendrá su propia regulación, y el vapeo será un bien de consumo más, con algunas advertencias en los botes del tipo (no ingerir, contiene nicotina, no apto para niños y embarazadas, etc…), lógicos y razonables, como cientos de productos cotidianos.

- Estos nuevos dispositivos para inhalar nicotina no tienen efectos secundarios en el organismo, más allá de la adicción a la nicotina. ¿Cree que el Estado será extralimitando en sus funciones al querer imponer una prohibición similar a la del tabaco, cuando realmente se trata de un producto distinto?
No, no se ha extralimitado, ya que es función suya velar por la salud pública. Lo que ocurre es que lo hace en dirección contraria a la lógica: poniendo obstáculos a un producto que para miles de fumadores sería una puerta de salida del tabaquismo, y haciéndolo ignorando los hechos ya probados de la mencionada inocuidad de los cigarros electrónicos.

- Se habla de prohibir los cartuchos rellenables. ¿Cómo puede afectar esta medida a la industria emergente del cigarrillo electrónico?
Bueno, digamos que hay dos tipos de cigarrillos electrónicos: los de cartuchos precargados, caros (entre 7 y 10 euros para una duración de menos de un día) y de baja calidad, y los rellenables con líquido, que permiten autorregular la dosis de nicotina y el sabor por un euro al día.
La industria emergente vende los segundos, claro está. Si los prohíben con explicaciones ridículas, lograrán herir gravemente a casi todas las tiendas y empresas de cigarrillos electrónicos que apuestan por la calidad y la contención de precios. Sería absurdo, si no fuese porque en esta vida, cuando alguien pierde, otros ganan… Y en este caso, además de las tiendas honestas, perderán los cientos de exfumadores que se iniciaban en esto del vapeo y vuelvan a sus “viejos cigarros de toda la vida”.

- Usted es médico, ¿cree que la comunidad sanitaria está asumiendo esta cuestión con altura e independencia de miras o que sus mensajes están de alguna manera mediatizados por diversos interesas comerciales y presiones de las empresas farmacéuticas (parches de nicotina, etc)?
Bueno, particularmente la Sociedad Española de Patología Respiratoria recibe patrocinio de tres de dichas empresas, y la Sociedad Española de Estudios sobre el tabaquismo tiene como patrocinador único a un laboratorio productor de tratamientos para dejar de fumar. Pero eso no tiene nada de malo mientras se diga. A menudo se cree que tener interés es sinónimo de mentir, y puede ocurrir al revés. Que primero lleguemos a una convicción y después le busquemos un beneficio legítimo. Lo importante es argumentar lo que uno dice, y en ese sentido los estudios que apoyan el cigarro electrónico son precisos y sólidos, mientras que las noticias alarmistas, a veces por declaraciones de sanitarios poco informados, suelen ser vagas e imprecisas, del tipo “no sé, a lo mejor produce cáncer” o “como lleva nicotina, será igual de dañino que un cigarro normal”.

- ¿Cuál es el papel de Tabacalera en todo esto? ¿Y de los laboratorios que venden tratamientos para el tabaquismo? ¿Cree que es un poder fáctico que está determinando las decisiones del Gobierno?
Desconozco su papel. Pero ninguna gran empresa o lobby sobrevive  cruzándose de brazos, así que lo normal es que intenten combatir inicialmente con desinformación a los productores y comerciantes del vapeo, ganando tiempo, y cuando la evidencia consolide en el público las múltiples ventajas de los cigarrillos electrónicos, sacarán sus propios productos.

- ¿No cree que hay cierto alarmismo con la cuestión del cigarrillo electrónico, en vez de destacar sus bondades como un producto que puede ayudar a dejar de fumar o, en cualquier caso, propone un distanciamiento, de las propiedades negativas del tabaco?
Desde luego, pensando que estamos ante una estrategia eficaz para muchos usuarios de reducción del daño por consumo de tabaco, y pensando que éste es la mayor causa de muerte evitable en occidente, sorprende la suspicacia y tibieza de la comunidad médica en general, cuando lo normal sería el apoyo entusiasta de cualquier cosa que reduzca dicho impacto. Hay excepciones, como la carta de los diez especialistas franceses, pero es que, como escribía con sabiduría el Dr Juan Carlos Jimenez en un post lúcido, “La medicina es hija de su tiempo”, y vivimos tiempos tibios.

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