sábado, 7 de diciembre de 2013

Normativa europea sobre el cigarrillo electrónico


A propósito de la noticia que hoy aparece en algunos medios de comunicación sobre el “limbo legal” de los cigarrillos electrónicos, hoy quiero traer al blog una noticia reciente y el comentario que sobre la misma hacía Gerry Stimson, (que suscribo no sólo por venir de quien viene, sino por su coherencia y peso). Pero es que viene de alguien que sabe lo que dice. Director del Knowledge-Action-Change, posee una Cátedra Emérita del Imperial College y es profesor invitado en la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical, ha sido asesor del Gobierno del Reino Unido, la Organización Mundial de la Salud, ONUSIDA, la UNODC, el Banco Mundial y otros, sobre cuestiones relacionadas con las drogas y la adicción y fue miembro del National Institute for Health and Care Excellence, que recientemente elaboró ​​directrices sobre la reducción del daño del tabaco.



LA NOTICIA

El Parlamento Europeo votó el pasado 08 de octubre en contra de la regulación como medicamentos de los e-cigarrillos. En su lugar se aprobó la enmienda 170 que pretendía regular los cigarrillos electrónicos como productos de consumo. Los principales elementos de esta enmienda era que la legislación medicamentosa se aplicaría únicamente a los productos en los que hiciesen una declaración de que el producto puede ser utilizado para tratar o prevenir la enfermedad.

Para el resto de los productos la enmienda 170 propone:

1.    Un límite máximo de la concentración de nicotina a 30mg/ml.


2. Una alerta de que la nicotina es adictiva


3. Que se les permita el uso de aromas


4. Aplicación de las directivas relativas a la publicidad del tabaco - los productos estarán sujetos a muchas de las mismas prohibiciones de publicidad como los cigarrillos normales


5. Que los fabricantes e importadores de productos que contienen nicotina  faciliten a las autoridades nacionales una lista de ingredientes y emisiones


6. La prohibición de las ventas a menores de 18 años.

 

 


Desde la perspectiva de la ciencia y la política de salud pública, ésta propuesta tiene algunos méritos. Los aromas son cruciales para la experiencia del consumidor, y la mayoría de la gente de la salud pública y los proveedores y distribuidores apoyan una prohibición de la venta a menores de 18 años.


Pero también tiene aspectos cuestionables. No tiene sentido limitar la concentración de nicotina, ya que los consumidores eligen los productos que se adapten a ellos como una forma de llegar a su nivel preferido de la nicotina. No tiene sentido que los anuncios de los cigarrillos electrónicos sean prohibidos de la misma manera que para los cigarrillos de tabaco: desde una perspectiva de salud pública, explicar a la población general que estos productos son más seguros sería una acción deseable de reducción de daño .

PROPUESTA “TRAMPA” DE LA COMISIÓN Y COMENTARIOS

Para aquellos no familiarizados con los procesos legislativos de la UE, el hecho de que el Parlamento haya aprobado la enmienda 170 significaba que ahora existe desacuerdo entredicho Parlamento y el Consejo Europeo de Ministros (los gobiernos nacionales) y la Comisión Europea (la política y órgano administrativo responsable de la redacción de la legislación - de hecho, un papel muy potente) - ambos de los cuales apoyan la regulación como medicamentos. Cuando existen diferencias entre los tres, la vía legislativa entra en un proceso de "diálogo tripartito" para ver si una posición común puede ser negociado y acordado. En este proceso, la Comisión Europea tiene un papel clave en tratar de averiguar lo que todas las partes acepten - su papel incluye asesoramiento técnico y jurídico, pero más que eso tiene que buscar una posición que puede ser aceptada por el Consejo y el Parlamento. Pero también se puede abusar de esta misión mediante la inserción de su propia posición. Esto es lo que acaba de ocurrir.

El 22 de noviembre, la Comisión distribuyó su propia propuesta confidencial - que NSP ha visto y publicado - que se puede ver aquí: http://nicotinepolicy.net/documents-all/policy. Hemos publicado esto debido a nuestra preocupación de que quienes negocian el futuro de los e-cigarrillos en Bruselas están haciendo, sin transparencia y consulta con todos los afectados por esta legislación. Los consumidores, los parlamentarios, los productores y los distribuidores, y el público en general necesitan conocer lo que se está haciendo en su nombre, pero a puerta cerrada en Bruselas.

La propuesta de la Comisión abiertamente apoya la idea de la legislación sobre consumo, y así está  aparentemente de acuerdo con la voluntad del Parlamento Europeo. Pero el diablo está en los detalles,  y el detalle muestra que se trata de una regulación en la práctica como de medicamentos en todo menos en el nombre.

La Comisión no entiende el producto y el entusiasmo de los consumidores. En los "considerandos" hace un reclamo poco científico y capcioso de que los cigarrillos electrónicos son "productos relacionados con el tabaco”. Esto les permite proponer controles sobre los cigarrillos electrónicos (como la prohibición de la publicidad como para los cigarrillos de tabaco).

Las propuestas de la Comisión, de aprobarse, significaría que sólo se podrían comercializar los de un solo uso (cigarrillos precargados con un máximo de 0,5 ml de líquido de concentración de nicotina 20mg/ml), prohibiciones de cualquier tipo de publicidad en prensa o publicaciones impresas, radio, televisión y otros servicios audiovisuales y de Internet, prohíbe el patrocinio de cigarrillos electrónicos, requisitos de gran advertencia, etiquetado y prospecto, prohibiciones sobre las ventas a distancia transfronterizas, que los fabricantes den seguimiento de los efectos adversos, grandes cantidades de datos técnicos y comerciales… Menos mal que no lo iban a tratar como un medicamento…


Es difícil ver ciencia detrás de esto. La Comisión formula varias alegaciones poco fundamentadas, o directamente falaces,  por ejemplo:


1.    Que los cigarrillos electrónicos son "cada vez más utilizados y comercializados para los jóvenes y los no fumadores por lo que  los cigarrillos electrónicos pueden convertirse en una puerta de entrada a los cigarrillos normales '.

Esto remite a las afirmaciones hechas por los Centros para el Control de Enfermedades sobre un mayor uso de los e-cigarrillos entre los jóvenes y el supuesto riesgo de que a través de estos jóvenes podrían ser introducido a fumar. Las objeciones de los CDE fueron posteriormente desmentidos y los datos mostraron que el uso del e-cigarrillo se circunscribía casi en su totalidad  a jóvenes que ya eran previamente fumadores. El consumo de cigarrillos entre los jóvenes, de hecho, había disminuido en el período en que el uso del e-cigarrillo se había incrementado - una indicación de que los cigarrillos electrónicos más que una puerta de entrada de fumar, son más bien una de salida.


2. Que los tanques recargables (los cartomizadores) suponen un riesgo para la salud pública.

Este riesgo es supuestamente porque ello supondría riesgo de contaminación, y el riesgo para los usuarios sin experiencia o niños. Es difícil ver qué evidencia científica se puede aducir para ello. Parece que hay un miedo sin fundamento aquí de que las grandes cantidades de líquido de nicotina son una amenaza para la salud. Esto puede estar relacionado con el falso “dato científico” de que la dosis letal de nicotina es 60 mg. Este dato se ha demostrado que es un mito (la dosis letal de nicotina no se ha establecido, y es probable que sea en torno a 500 o 1000 mg, una cantidad que, de hecho, no podría ser ingerida porque la nicotina induce el vómito). Sin embargo sí tiene importancia de los cigarrillos electrónicos sean recargables, ya que eso permite al usuario adaptarse a su propio nivel necesario de nicotina.


3. Que los cigarros electrónicos 'normalizan la acción de fumar ".

Esta afirmación pertenece al reino del "envía el mensaje equivocado"  sobre el posible impacto sobre el tabaquismo. Una señal equivocada es indemostrable - pero es una línea a menudo ofrecido por los expertos en alarmismo (piénsese en las objeciones históricas a la anticoncepción). La realidad (respaldada por observaciones etnográficas y encuestas a los usuarios de e-cigarrillos) sugiere que los usuarios de e-cigarrillos en realidad desnormalizan el tabaquismo (la mayoría de los usuarios de cigarros electrónicos son contra el tabaquismo) y normalizan el vapeo como una alternativa más segura. La hipótesis de la “normalización” es también poco congruente con los números, dada la evidencia de que el aumento en el uso del e-cigarrillo coincide con una marcada reducción en las ventas de tabaco. Los cigarrillos electrónicos son más bien en realidad una amenaza para la forma tradicional y dañina de fumar.


Por tanto, vemos que lo que la Comisión pretende es la regulación “como de medicamentos” para los cigarrillos electrónicos por la puerta de atrás. La regulación de los cigarrillos electrónicos en un marco de este tipo cuasi-medicamentoso haría - perversamente – que llegase a ser mucho más complicado comprar un cigarrillo electrónico que un cigarro normal.



 
Para quien haya leído otras entradas en este blog, sobran los comentarios por mi parte. En todo caso, aprovecho para recomendar a quien quiera información seria (en inglés, eso sí), que se pase por la página de http://nicotinepolicy.net/, de donde he sacado esta entrada.
Es de lo mejor y más completo que se puede encontrar hoy en día sobre cigarrillo electrónico, ciencia y ley.
 

 

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