miércoles, 11 de diciembre de 2013

La escalera del cambio


Hoy estamos a 11 del 12 del 13, último día del siglo en el que las fechas producirán una secuencia ascendente de números.

Esto me lleva a recordar la escalera del cambio, una extensa investigación realizada por James Prochaska y Carlo Di Clemente, psicólogos de la universidad de Rodhe Island para representar las etapas por las que pasa cualquier persona cuando lleva a cabo un proceso de cambio personal.

Este par de psicoterapeutas propusieron una escalera compuesta de varios escalones, para representar que el proceso del cambio no consiste únicamente en una acción, sino en toda una secuencia que hay que recorrer.

El primero de los escalones es la fase pre contemplativa, es decir, aquel momento de la vida de las personas en el que todavía no son conscientes de que tiene que hacer un cambio. En concreto refiriéndose al tabaco explicaban que era esa etapa en la que las personas todavía no son conscientes de que el tabaco está perjudicándoles.

El siguiente escalón, el contemplativo, es aquel en el que las personas ya son conscientes de que deberían tomar una decisión pero todavía no encuentran ánimo y motivación para ello. Son como esos hombres de los que hablaba en una entrada anterior, que en palabras de G.K.C., “leen acerca de estatuas de dioses sin avergonzarse de su propia desaliñada e indolente fealdad; estudian los testimonios de actos magnánimos y públicos sin avergonzarse de sus vidas ensimismadas y ocultas”.  

El tercer escalón es el de la decisión: cuando ya uno mueve su voluntad y toma la resolución de operar un cambio en su vida, aunque todavía no sabe cómo hacerlo. Es un momento lleno de fuerza, que a veces llega sin esperarlo, y que si se sabe aprovechar es como la ola para el surfista.

El cuarto escalón es la planificación: es la etapa en la que uno busca información práctica, o diseña un plan sobre cómo llevar a cabo el cambio que ha decidido realizar. Hoy ya no se lleva tanto, pero hasta hace no mucho sería la etapa de “tomemos lápiz y papel”. Hoy sería más "busquemos en Google".

El quinto escalón es la de ejecución, en la que efectivamente se lleva a la práctica lo que la etapa de planificación se ha ideado. Existe un término, la procrastinación, que consiste precisamente en la incapacidad para subir este escalón, postponiendo indefinidamente a un futuro próximo ese “paso” que se había decidido dar.

Pero el sexto escalón es el más importante: el de la revisión. De poco sirve realizar cambios si no se mantienen (eso hacen los adolescentes o los impulsivos, empezar mil cosas y no acabar ninguna), o si se persiste en un plan a pesar de que dé fallos clamorosos (a eso se le llama contumacia).


Por eso, en un día como hoy, en esta fecha tan “escalonada”, uno puede echar un vistazo a su presente, y plantearse si no habrá algo, pequeño quizá, que debería cambiar.

Si así es, muévete y sube la escalera.

E-voluciona.

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